Mi querida Baronesa, me confunde vuestra Merced,
yo solo soy un instrumento, solo soy el jardinero
que corta, siembra que le da agua a estas flores.
Las palabras que le envió son flores
son las flores que en este momento,
no le puedo entregar en la mano.
Que las mando a sembrar Vmd, hace meses
cuando nos brindo la semilla de su dulzura,
de su humor, su sonrisa, su voz tan profunda,
su manera de decir las cosas tan directa.
Yo solo soy un humilde servidor que cada mañana
pone en vuestro cuarto estas flores hechas de letras,
anoche nacieron, pero hasta hoy en la mañana
brotaron en flor se habra dado cuenta que no son
de un día y si algunas se marchitan un poco, al otro
día florecen otras mas hermosas
Este nuevo oficio es para soportar
la distancia y acabar con la ausencia,
son un susurro amoroso para el hombre
que mas le ha amado en la vida..
Pero no soy el creador de todas estas flores, solo
talves tengo la paciencia, el amor y la sensibilidad
para transmitir estos mensajes de amor.
Espero sean del agrado de Vmd.
Su jardinero Fiel (Memo)
Irresistible
Desde el cielo he recibido una noticia
Que un ángel se ha escapado sin querer
Y esta andando perdido por la tierra lo que
tiene es que se viste de mujer, yo sospecho
Una criatura que yo he visto y que cada vez
Que yo lo puedo ver me parece que estoy mirando
Un ángel, el ángel de mi querer
Pero yo no soy mas que un infeliz
Que no puedo mas que decirle así
Dios te guarde criatura irresistible
Dios te bendiga mujer
El consuelo que me queda es que he podido
Ver de cerca la mas hermosa mujer
es tan rara, tan sencilla
y tan hermosa comola linda rosa de un vergel
que me muera si al verla yo no tiemblo
O que preciosa mujer. .
Que un ángel se ha escapado sin querer
Y esta andando perdido por la tierra lo que
tiene es que se viste de mujer, yo sospecho
Una criatura que yo he visto y que cada vez
Que yo lo puedo ver me parece que estoy mirando
Un ángel, el ángel de mi querer
Pero yo no soy mas que un infeliz
Que no puedo mas que decirle así
Dios te guarde criatura irresistible
Dios te bendiga mujer
El consuelo que me queda es que he podido
Ver de cerca la mas hermosa mujer
es tan rara, tan sencilla
y tan hermosa comola linda rosa de un vergel
que me muera si al verla yo no tiemblo
O que preciosa mujer. .
Te espero
no voy a marcharme,
no voy a alejarme
sin antes decir:
Quiéreme
porque ya creo merecerte
porque ya logré ponerte
en mi alma tu más grande altar.
¡Ay, pero quiéreme!
sólo basta una sonrisa
para hacerte tres regalos
son el cielo, la luna y el mar.
no voy a alejarme
sin antes decir:
Quiéreme
porque ya creo merecerte
porque ya logré ponerte
en mi alma tu más grande altar.
¡Ay, pero quiéreme!
sólo basta una sonrisa
para hacerte tres regalos
son el cielo, la luna y el mar.
Al reves
Im dorique roma, o lo que es lo mismo, Mi querido, querido amor.
Con el paso del tiempo me distraje. Así es. Durante lo que parece un momento que en realidad ha durado algo más de 50 años, imagínate 50, no había vuelto a pensar en ello. No había vuelto ni a recordarlo. Lo que es la vida...
Esa misma vida que ha ido difuminando algunos de mis rasgos, como el candor en mi mirada, o la chispa de la espontaneidad... y que en cambio ha acentuado otros, me ha dibujado arrugas aquí o allá, me ha pintado oscuras manchas en las manos, ha esparcido finas pinceladas blancas por mi melena cobriza. Y si, ya lo ves, contesto a tu pregunta, me sigue apasionando la pintura, tanto como entonces, como hace 50 años.
Pero los años me han envejecido, como a todos, han llenado mi casa de hijos y nietos, y han ido escondiendo poco a poco, los recuerdos antiguos en blanco y negro, tras otros más nuevos a todo color. Pero ahora sé que seguían ahí, ahí detrás, callados, agazapaditos esperando su turno, aunque yo no hubiera vuelto a pensar en ellos...
Hasta el día que me encontré con aquel sobre apaisado entre mi correspondencia atrasada, medio escondido entre los habituales de bancos, centros comerciales y propagandas varias. ¿Sabes? hacía mucho tiempo que no me escribía nadie, por eso me extrañó aquella carta particular con el sobre abierto; recordé que mi hija me había comentado algo semanas atrás de una nota ilegible... la verdad es que no le habíamos dado ninguna importancia, ocupadas en ese momento en cuestiones cotidianas que acaparaban nuestra atención mas urgente. El pobre sobre, abandonado, se había ido quedando al final del bloque de correspondencia por revisar y fueron, lentamente, transcurriendo los días.
Pero aquel día miré de nuevo el remite, no tenía, extrañada volví sobre aquella caligrafía desconocida, pequeña y apretada, cuyos rasgos azules resaltaban sobre el papel de color crema, por cierto, pensé, de excelente calidad.
Saqué cuidadosamente la nota de su interior y leí:
Im darique gamia,
Ah dosapa totam poemti... ¿Moco tases? En riatagus chomu tever, euq em rastacom euq ah dosi de it. Et domam sim ñasse
Rop vorfa, macabús.
un sobe,
Masto.
No entendí nada, nada de nada, volví a releerla por segunda vez, esta vez más despacio, mucho más despacio, pero tampoco la entendí. Y estaba con ella aún entre las manos, cuando llegaron mi hija y su familia, y creo que más o menos fue así como pasó:
-Hola mamá, ¿qué haces?-
-No sé hija, creo que nada en realidad. ¿Te acuerdas de aquella carta que me comentastes, aquella ilegible que no se entendía...?-
-Si, claro; ¿Todavía anda por aquí...? Tirala mamá, no te compliques la vida, sino se entiende nada...-
-Pues sí hija, la verdad es que llevo un rato con ella y no la entiendo, por más que la releo una y otra vez, no consigo aclararme-
En ese momento, entraron mis nietos a darme un beso
-Laho taliebue, ¿Moco tases?-
Me quedé mirándolos sorprendida...
-No les hagas caso mamá, ahora les ha dado por hablar del revés-
Al revés pensé, hablando al revés... eso es... y fue entonces Tomás, entonces, cuando hasta mí desde muy, muy lejos llegó un olor familiar, entrañable, maravilloso y mágico: el olor de las pipas...
¡Eso es! ¡está al revés! Dije por fin. Y entonces volviste a mi vida.
Mi querido, querido Tomás.
Sé que mis labios dibujaron una sonrisa, una sonrisa dulce y enorme, y mis ojos, si los vieras ahora, surcados de finas arrugas, por unos momentos dejaron de ver a mis nietos para ver a otros dos niños, más o menos de la misma altura, más o menos de la misma edad; ella, con el color de mis ojos y una mirada cándida; él pecoso y espigado. Ella, con su melena cobriza, larga y lisa hasta la cintura; él, tú, mi Tomás, otra vez sonriéndome pícaramente con las manos llenitas, llenitas de pipas... ¡Ay! aún tengo el corazón encogido...
Después acaricié con suavidad la carta y una vez más saqué con mucho cuidado la nota de su interior, y entonces, fui leyendo poco a poco, ordenando las palabras:
Mi querida amiga,
Ha pasado tanto tiempo... ¿Cómo estás?. Me gustaría mucho verte, que me contaras que ha sido de tí. Te mando mis señas.
Por favor, búscame.
Tomás.
Y el resto puedes imaginártelo, cogí papel y lápiz, y muy despacio, fui volviendo cada palabra del revés, del final al principio, dándole poquito a poco vuelta a la vida. Al principio me costaba mucho esfuerzo, habían sido muchos años sin entrenar, pero poco a poco, me fui animando, fue cogiendo carrerilla, y aquí me tienes...
Otra vez dando y dando vuelta a las palabras, poniendo mi vida patas arriba, volviéndola del revés para retomarla dónde nos distrajo, 50 años atrás, y pedirte de nuevo pipas mi querido Tomás:
Masto, gavén, medá nasu caspo. ¿ O es que otra vez, te las vas a comer todas sin mí...?
Con el paso del tiempo me distraje. Así es. Durante lo que parece un momento que en realidad ha durado algo más de 50 años, imagínate 50, no había vuelto a pensar en ello. No había vuelto ni a recordarlo. Lo que es la vida...
Esa misma vida que ha ido difuminando algunos de mis rasgos, como el candor en mi mirada, o la chispa de la espontaneidad... y que en cambio ha acentuado otros, me ha dibujado arrugas aquí o allá, me ha pintado oscuras manchas en las manos, ha esparcido finas pinceladas blancas por mi melena cobriza. Y si, ya lo ves, contesto a tu pregunta, me sigue apasionando la pintura, tanto como entonces, como hace 50 años.
Pero los años me han envejecido, como a todos, han llenado mi casa de hijos y nietos, y han ido escondiendo poco a poco, los recuerdos antiguos en blanco y negro, tras otros más nuevos a todo color. Pero ahora sé que seguían ahí, ahí detrás, callados, agazapaditos esperando su turno, aunque yo no hubiera vuelto a pensar en ellos...
Hasta el día que me encontré con aquel sobre apaisado entre mi correspondencia atrasada, medio escondido entre los habituales de bancos, centros comerciales y propagandas varias. ¿Sabes? hacía mucho tiempo que no me escribía nadie, por eso me extrañó aquella carta particular con el sobre abierto; recordé que mi hija me había comentado algo semanas atrás de una nota ilegible... la verdad es que no le habíamos dado ninguna importancia, ocupadas en ese momento en cuestiones cotidianas que acaparaban nuestra atención mas urgente. El pobre sobre, abandonado, se había ido quedando al final del bloque de correspondencia por revisar y fueron, lentamente, transcurriendo los días.
Pero aquel día miré de nuevo el remite, no tenía, extrañada volví sobre aquella caligrafía desconocida, pequeña y apretada, cuyos rasgos azules resaltaban sobre el papel de color crema, por cierto, pensé, de excelente calidad.
Saqué cuidadosamente la nota de su interior y leí:
Im darique gamia,
Ah dosapa totam poemti... ¿Moco tases? En riatagus chomu tever, euq em rastacom euq ah dosi de it. Et domam sim ñasse
Rop vorfa, macabús.
un sobe,
Masto.
No entendí nada, nada de nada, volví a releerla por segunda vez, esta vez más despacio, mucho más despacio, pero tampoco la entendí. Y estaba con ella aún entre las manos, cuando llegaron mi hija y su familia, y creo que más o menos fue así como pasó:
-Hola mamá, ¿qué haces?-
-No sé hija, creo que nada en realidad. ¿Te acuerdas de aquella carta que me comentastes, aquella ilegible que no se entendía...?-
-Si, claro; ¿Todavía anda por aquí...? Tirala mamá, no te compliques la vida, sino se entiende nada...-
-Pues sí hija, la verdad es que llevo un rato con ella y no la entiendo, por más que la releo una y otra vez, no consigo aclararme-
En ese momento, entraron mis nietos a darme un beso
-Laho taliebue, ¿Moco tases?-
Me quedé mirándolos sorprendida...
-No les hagas caso mamá, ahora les ha dado por hablar del revés-
Al revés pensé, hablando al revés... eso es... y fue entonces Tomás, entonces, cuando hasta mí desde muy, muy lejos llegó un olor familiar, entrañable, maravilloso y mágico: el olor de las pipas...
¡Eso es! ¡está al revés! Dije por fin. Y entonces volviste a mi vida.
Mi querido, querido Tomás.
Sé que mis labios dibujaron una sonrisa, una sonrisa dulce y enorme, y mis ojos, si los vieras ahora, surcados de finas arrugas, por unos momentos dejaron de ver a mis nietos para ver a otros dos niños, más o menos de la misma altura, más o menos de la misma edad; ella, con el color de mis ojos y una mirada cándida; él pecoso y espigado. Ella, con su melena cobriza, larga y lisa hasta la cintura; él, tú, mi Tomás, otra vez sonriéndome pícaramente con las manos llenitas, llenitas de pipas... ¡Ay! aún tengo el corazón encogido...
Después acaricié con suavidad la carta y una vez más saqué con mucho cuidado la nota de su interior, y entonces, fui leyendo poco a poco, ordenando las palabras:
Mi querida amiga,
Ha pasado tanto tiempo... ¿Cómo estás?. Me gustaría mucho verte, que me contaras que ha sido de tí. Te mando mis señas.
Por favor, búscame.
Tomás.
Y el resto puedes imaginártelo, cogí papel y lápiz, y muy despacio, fui volviendo cada palabra del revés, del final al principio, dándole poquito a poco vuelta a la vida. Al principio me costaba mucho esfuerzo, habían sido muchos años sin entrenar, pero poco a poco, me fui animando, fue cogiendo carrerilla, y aquí me tienes...
Otra vez dando y dando vuelta a las palabras, poniendo mi vida patas arriba, volviéndola del revés para retomarla dónde nos distrajo, 50 años atrás, y pedirte de nuevo pipas mi querido Tomás:
Masto, gavén, medá nasu caspo. ¿ O es que otra vez, te las vas a comer todas sin mí...?
Cosas para decir
Cada mañana intento que todo siga igual: que el despertador suene a la misma hora y el olor a café recién hecho inunde el ambiente mientras dejamos que el sol tímido de la mañana se asome para compartir unos byts, para saber las preocupaciones o los problemas de cada quien, de alguna manera lejana cerrar filas juntos. Para que tu recuerdo me siga allá a donde vaya. Para impregnarme de tu olor de canela y de tu sombra que persigue a la mía.
Porque no puedo imaginar que un día dejes de aparecer entre los rincones de cada mañana para traerme, sin pedir permiso, alguno de tus besos o el sonido de tus palabras que se vuelven letras.
A tu lado todo sigue revestido de un color prodigioso que hace posible que mi corazón golpee sin temor y la confianza lo invada todo. Me parece que aún seguimos corriendo por estas calles con la edad de nuestra inocencia, anhelando descubrir nuestros cuerpos desconocidos mientras las tardes eternas de verano desaparecían siempre demasiado deprisa para nuestro deseo.
Cada mañana tengo la impresión de que todo se repite, que nunca hemos dejado de ser los mismos ni hemos aparcado en algún lugar olvidado los latidos de nuestro corazón ilusionado para poder describir los colores del de el arcoiris de nuestras vidas.
Te leo y vuelvo a sentir el olor ese tuyo tan suave tan tuyo. El movimiento imperceptible de tus pestañas y la mirada melancólica que ponías en el horizonte mientras chispeaba la luz en tus ojos.
Hasta hoy en mi no se marchitado los deseo de coger tu mano y caminar sobre las hojas del parque sobre las que han ido cruzando inviernos y otoños que no han significado nada para nuestra conexion porque sigues colándote cada día en mi vida.
Cada mañana, cada invierno, cada vez que llueva, cada vez que el mar asome en el horizonte, cada vez que un astro se desmorone en el firmamento... espero que estés feliz en el lugar donde te encuentres.
Porque no puedo imaginar que un día dejes de aparecer entre los rincones de cada mañana para traerme, sin pedir permiso, alguno de tus besos o el sonido de tus palabras que se vuelven letras.
A tu lado todo sigue revestido de un color prodigioso que hace posible que mi corazón golpee sin temor y la confianza lo invada todo. Me parece que aún seguimos corriendo por estas calles con la edad de nuestra inocencia, anhelando descubrir nuestros cuerpos desconocidos mientras las tardes eternas de verano desaparecían siempre demasiado deprisa para nuestro deseo.
Cada mañana tengo la impresión de que todo se repite, que nunca hemos dejado de ser los mismos ni hemos aparcado en algún lugar olvidado los latidos de nuestro corazón ilusionado para poder describir los colores del de el arcoiris de nuestras vidas.
Te leo y vuelvo a sentir el olor ese tuyo tan suave tan tuyo. El movimiento imperceptible de tus pestañas y la mirada melancólica que ponías en el horizonte mientras chispeaba la luz en tus ojos.
Hasta hoy en mi no se marchitado los deseo de coger tu mano y caminar sobre las hojas del parque sobre las que han ido cruzando inviernos y otoños que no han significado nada para nuestra conexion porque sigues colándote cada día en mi vida.
Cada mañana, cada invierno, cada vez que llueva, cada vez que el mar asome en el horizonte, cada vez que un astro se desmorone en el firmamento... espero que estés feliz en el lugar donde te encuentres.
Dancing with me
Heaven, I'm in heaven
And my heart beats so that I can hardly speak
And I seem to find the happiness I seek
When we're out together dancing cheek to cheek
Heaven, I'm in heaven
And the cares that hung around me through the week
Seem to vanish like a gambler's lucky streak
When we're out together dancing
(swinging) cheek to cheek
Oh I love to climb a mountain
And reach the highest peak
But it doesn't thrill (boot) me half as much
As dancing cheek to cheek
Oh I love to go out fishing
In a river or a creek
But I don't enjoy it half as much
As dancing cheek to cheek
(Come on and) Dance with me
I want my arm(s) about you
That (Those) charm(s) about you
Will carry me through...
(Right up) To heaven, I'm in heaven
And my heart beats so that I can hardly speak
And I seem to find the happiness I seek
When we're out together dancing, out
together dancing (swinging)
Out together dancing cheek to cheek
And my heart beats so that I can hardly speak
And I seem to find the happiness I seek
When we're out together dancing cheek to cheek
Heaven, I'm in heaven
And the cares that hung around me through the week
Seem to vanish like a gambler's lucky streak
When we're out together dancing
(swinging) cheek to cheek
Oh I love to climb a mountain
And reach the highest peak
But it doesn't thrill (boot) me half as much
As dancing cheek to cheek
Oh I love to go out fishing
In a river or a creek
But I don't enjoy it half as much
As dancing cheek to cheek
(Come on and) Dance with me
I want my arm(s) about you
That (Those) charm(s) about you
Will carry me through...
(Right up) To heaven, I'm in heaven
And my heart beats so that I can hardly speak
And I seem to find the happiness I seek
When we're out together dancing, out
together dancing (swinging)
Out together dancing cheek to cheek
Somnolencia
Aquella noche que hoy viene a mi mente
no podía mantener mis ojos abiertos,
sentía que pesaban terriblemente y que cuando los
cerraba me inundaba una gran paz.
Era tan difícil mantenerme despierto observando su
rostro al lado mio en mi cama. De vez en cuando
emitía un súbito ronquido que me hacía reír mucho
porque me imaginaba que en algunos años ella roncaria
como yo que roncaba cada noche, aunque sea un poquito.
Acaricié su frente. Me moría por besarla clandestinamente.
Creo que ya habia tenido esa sensación antes.
Me dormí.
Dormimos.
no podía mantener mis ojos abiertos,
sentía que pesaban terriblemente y que cuando los
cerraba me inundaba una gran paz.
Era tan difícil mantenerme despierto observando su
rostro al lado mio en mi cama. De vez en cuando
emitía un súbito ronquido que me hacía reír mucho
porque me imaginaba que en algunos años ella roncaria
como yo que roncaba cada noche, aunque sea un poquito.
Acaricié su frente. Me moría por besarla clandestinamente.
Creo que ya habia tenido esa sensación antes.
Me dormí.
Dormimos.
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